Mario y el mago
En Mario y el mago encontramos a una familia con dos hijos, de vacaciones en Torre di Venere, Italia. Transcurridas dos terceras partes del tiempo destinado al descanso, aparecieron por todas partes carteles anunciando al Cavaliere Cipola , un enigmático mago. Aquellos anuncios fueron suficientes para trastornar a los niños que no habían ido nunca a un espectáculo parecido. Asistieron los cuatro a una función donde la presencia de Cipola se impone, mientras seduce al público con sus poderes hipnóticos. Su control sobre el público nos recuerda a los líderes carismáticos que cautivan a las masas mediante la manipulación. Aquella velada se desarrolló de una manera poco agradable, ofensiva y deprimente dado el manejo premeditado y la crueldad del mago. El desenlace resultó espantoso. Thomas Mann nos narra una atractiva y estremecedora advertencia sobre cómo las masas entregan su voluntad al líder equivocado. Escritor y ensayista alemán, aunque...