Despedidas
Julian Barnes cumple ochenta años y nos entrega su última novela. Es una obra en la que reflexiona sobre la vejez, el amor y la memoria, los resultados inesperados que logran nuestras decisiones y la búsqueda de la felicidad a cualquier edad.
El elemento que menciona recurrentemente es la memoria, nos dice que "la memoria es identidad" y esa identidad se construye por nuestros recuerdos, por nuestras palabras dejadas en las hojas de un diario, por nuestras historias relatadas muchas veces y por la propia imagen que proyectamos ante los demás.
Luego, como somos nuestros recuerdos, “el olvido” es nuestro enemigo, por ende, la demencia para un escritor es “casi” la muerte.
Aunque tal vez lo que hace es mostrarnos que todo lo que concierne a la condición humana, es un tema sobre el que no se escribirá nunca la última palabra.
Finalmente nos dice que espera que hayamos disfrutado de su compañía a lo largo de los años, porque él desde luego lo ha hecho. Por mi parte, lo extrañaré enormemente.
Es un libro conmovedor que une, a la manera de Barnes, ficción, memorias y ensayo. Con gran maestría, elabora un texto en apariencia ligero y divertido, pero que contiene una profunda meditación sobre el sentido de la existencia.
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