Diario de invierno

 


El libro está formado por numerosos recuerdos de Paul Auster,  recuerdos de los que no soy capaz de escaparme”, presentados desordenadamente y que nos narran interesantes experiencias de su vida. Son situaciones muy normales: las casas donde ha vivido, la relación con sus padres, la muerte de su madre, anécdotas de su vida en Francia, un accidente de coche, la relación con su esposa.


El desorden y la gran variedad de anécdotas y recuerdos logran que la lectura sea muy entretenida, así como por la postura libre de ego, adoptada por el autor. Su prosa es sobria, precisa, y por eso mismo profundamente conmovedora.


Está narrado en segunda persona, de modo que parece que es el subconsciente de Auster quien le cuenta lo que hizo en su vida, sus anécdotas, errores y demás vivencias.


Auster se nos presenta sin armadura, repasa su vida a los sesenta y cuatro años de edad mediante un magistral autorretrato construido con pasión y desbordante creatividad literaria.


En conclusión, es una novela que exige tranquilidad, que invita a releerla en otros estados de ánimo o desde otra perspectiva.

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