Mario y el mago


En Mario y el mago encontramos a una familia con dos hijos, de vacaciones en Torre di Venere, Italia. Transcurridas dos terceras partes del tiempo destinado al descanso, aparecieron por todas partes carteles anunciando al Cavaliere Cipola, un enigmático mago.  Aquellos anuncios fueron suficientes para trastornar a los niños que no habían ido nunca a un espectáculo parecido.

Asistieron los cuatro a una función donde la presencia de Cipola se impone, mientras seduce al público con sus poderes hipnóticos. Su control sobre el público nos recuerda a los líderes carismáticos que cautivan a las masas mediante la manipulación.


Aquella velada se desarrolló de una manera poco agradable, ofensiva y deprimente dado 

el manejo premeditado y la crueldad del mago. 

El desenlace resultó espantoso.


Thomas Mann nos narra una atractiva y estremecedora advertencia sobre cómo las masas entregan su voluntad al líder equivocado.



Escritor y ensayista alemán, aunque nacionalizado estadounidense, Thomas Mann nació el 6 de junio de 1875 en Lübeck. Está considerado uno de los más grandes escritores del siglo XX, espejo de la turbulenta sociedad de su época.


Mann creció en Múnich, donde empezó a escribir cuentos y ensayos hasta que se hizo un nombre con su primera novela Los Buddenbroock (1901), historia de una familia burguesa venida a menos. Posteriormente publicó Muerte en Venecia (1911) y en 1924, su obra más conocida y traducida, La montaña mágica en la que el escritor alemán es capaz de diseccionar la sociedad europea del momento. 


En 1929 recibe el Premio Nobel de Literatura, gracias sobre todo a su labor como cuentista y por Los Buddenbroock, obra que todavía eclipsaba a La montaña mágica.

La situación en Alemania no era buena para Mann y en 1933 decide exiliarse.

Tras pasar por Suiza, Mann recala en California, donde conseguiría la nacionalidad estadounidense.


De su época americana destaca quizás Doctor Faustus (1947), donde Mann vuelca su visión del nazismo y de la caída del pueblo alemán. No llegó a acabar su última novela: Confesiones del estafador Félix Krull

Mann murió en 1955 cerca de Zúrich.

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