Nocturno de Chile
El protagonista y el narrador de la historia es Sebastián Urrutia Lacroix, un sacerdote del Opus Dei y un conocido crítico literario que escribe bajo el seudónimo de H. Ibacache. Está postrado en su cama y decide confesar sus remordimientos por la indiferencia manifestada ante los horrores de la dictadura militar en Chile.
- “Ahora me muero, pero tengo muchas cosas que decir todavía. Estaba en paz conmigo mismo. Mudo y en paz. Pero de improviso surgieron las cosas. Ese joven envejecido es el culpable”.
Mediante un breve relato nos explica como llegó a ser sacerdote. Muy interesado en la literatura, conoció a Farewell, un renombrado crítico literario quien lo invitó a su fundo. Una vez allí, al ver a los trabajadores de la granja recuerda que existe otra realidad social, pero tan sólo puede sentir miedo y asco.
Es contratado para realizar un estudio sobre la conservación de iglesias en distintas ciudades europeas. Recorre Pistoia, Turín, Avignon, Pamplona, Burgos, Namur, San Quintín y muchas más ciudades. Cansado de los numerosos viajes,
regresa a Chile a elaborar su informe.
Una vez aquí, nos describe la llegada al poder de Salvador Allende, el Golpe de Estado de Augusto Pinochet y el suicidio del presidente de la República de Chile en el Palacio de la Moneda.
- “Los días que siguieron fueron extraños, era como si todos hubiéramos despertado de golpe de un sueño a la vida real, aunque en ocasiones la sensación era diametralmente opuesta, como si de golpe todos estuviéramos soñando”.
Muere Pablo Neruda y concurre a los funerales con Farewell. Al comienzo se siente incapaz de aceptar la realidad cotidiana y decide recluirse para releer a los clásicos; al negar la represión se convierte así en un cómplice del horror.
Inesperadamente le ofrecen impartir clases de marxismo a la Junta Militar de Gobierno. Aunque en un comienzo desconfía, termina por aceptar.
- “La puerta se abrió y entraron los edecanes o los ayudantes, uniformados todos, y luego un grupo de asistentes o de oficiales jóvenes, y luego hizo su aparición la Junta de Gobierno al completo………….. Diez clases, me decía a mí mismo. En realidad, solo nueve. Nueve clases. Nueve lecciones”.
Queda la impresión de que el sacerdote vive en una encrucijada entre la religión y la literatura y existen momentos en que debe elegir entre uno y otro. Sin embargo, en él predomina la literatura y la religión actúa como protección, razón por la cual al enfrentarse a la junta militar, utiliza la sotana.
Otra situación que pesa en la vida de Lacroix es su vinculación a las veladas en casa de María Canales. Nos cuenta sobre esas noches de toque de queda bañadas por el whisky en la casa particular de la anfitriona, pero también centro de torturas de la DINA, la policía secreta de Pinochet. Hace referencia a la verdadera historia de Michael Townley y su esposa, la escritora Mariana Callejas y su casa de los horrores en la comuna santiaguina de Vitacura
Cuando todos los sucesos son conocidos, los intelectuales que pasaron por allí parecen olvidarlo, en un silencio cómplice.
Es un retrato duro de un suceso difícil de la historia chilena, pero también una reflexión de cierta actitud ante la vida, el punto de vista de quien se sitúa en la acera y observa el transcurso de los acontecimientos sin plantearse siquiera si él mismo tiene algo que ver con ellos.
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