El halcón maltés

Esta novela fue publicada en 1930 y convirtió a su personaje principal, Sam Spade, en un paradigma del investigador duro, cínico y con un código propio. Su sentido de la moralidad es tan elástico como su conveniencia y su tendencia a la manipulación lo convierten en un especimen fascinante.

La trama está centrada en encontrar El halcón maltés, una pieza de oro macizo recubierta de valiosísimas pedrerías que los caballeros de la Orden de Malta elaboraron como tributo para el rey Carlos V. Después de siglos rondando por Europa, el halcón habría terminado en Hong Kong y estaría a punto de llegar a San Francisco. 


En esta ciudad se reúne un trío de personajes dispuestos a robar la estatuilla, Brigid O’Shaughnessy, una mujer que despliega todas sus armas para tratar de manipular a Spade, Joel Cairo, un hombre afeminado de origen levantino, tozudo y físicamente débil y Casper Gutman, un cazador de sueños con ínfulas de arqueólogo frustrado, gordo y bonachón.


La acción se desarrolla en la ciudad, aunque gran parte de las escenas tienen lugar en el despacho y en el apartamento de Spade.


El único personaje decente en la obra es Effie Perine, la secretaria de Spade, una joven inocente y crédula, El detective confía en ella plenamente.


Los diálogos son vivos e ingeniosos, conversaciones en las que la información real no se dice, sino que se sugiere.


En suma, una historia que te atrapa, una narración entretenida que te incita a leer ansiosamente.



Dashiell Hammett nació en 1894 en Maryland, y antes de escribir historias sobre detectives, fue uno de ellos. Trabajó para la Agencia Pinkerton, un oficio que le dio material de sobra para sus tramas. No fue un autor prolífico, pero tampoco lo necesitó. Con unas pocas novelas y relatos, redefinió el género policial y sentó las bases del hard-boiled con frases cortantes como cuchillas, diálogos donde lo importante es lo que no se dice y personajes que no buscan justicia, sino salir del lío con la piel intacta. 


Entre sus obras más icónicas están Cosecha roja (1929), La maldición de los Dain(1929), La llave de cristal(1931) y El hombre delgado (1934), pero su gran legado es El halcón maltés (1930), la historia que convirtió a Sam Spade en el detective definitivo.

Hammett no ganó premios importantes en vida, pero su influencia es incuestionable. Sin él, el género negro moderno no sería lo que es. Fue adaptado, imitado y homenajeado hasta el infinito. 


Murió en 1961, pero sus novelas siguen siendo lectura obligada para cualquiera que quiera entender el noir en su forma más pura, sin concesiones, sin artificios y con el peso de la realidad golpeando en cada página.


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